lunes, 10 de noviembre de 2014

9N

- "Mamá si ya votamos el otro día, ¿por qué volvemos hoy?
- "Mamá, ¿ya hemos ganado?

Pedimos a los niños que se respeten unos a otros, que arreglen sus diferencias hablando y no con violencia física o verbal, les decimos que todas las personas son importantes, únicas con sus peculiaridades y diferencias y que todas tienen el mismo valor.

Pero a la hora de trasladarlo al mundo de los adultos las cosas cambian.

El arte de la política que debería consistir en escuchar, negociar y acordar, se ha transformado en una lucha por el poder, por ser más, por tener más, por influir más.

¿Cómo explicar a mi hijo que la gente que nos representa no nos quiere escuchar? Que las voces disonantes son silenciadas, enterradas bajo la alfombra, ridiculizadas.

Yo no puedo. No sé hacerlo.

¿Hemos ganado? Yo creo que sí.

Desde el momento en que partidarios del No deciden ir a votar y expresar su opinión en una urna, compartiendo espacio y colas con los partidarios de la opción contraria. Sin estridencias, sin agresiones, expresando una opinión libremente y sin coacción.

Desde el momento en que más de 2 millones de personas se organizan, movilizan y actúan, sin miedo, con normalidad, con ilusión.

Desde el momento en que una sociedad con nuestras peculiaridades y matices comparte un momento de desobediencia para poder expresarse.

Sí, cariño. Hemos ganado.



miércoles, 22 de octubre de 2014

DE VUELTA

De todos es sabido que los osos hibernan. Cuando llega el invierno se recluyen en su cueva y esperan tiempos mejores.

Como buena osa yo también he hibernado.

Recluída en mi cueva he reflexionado. Sobre el mundo virtual pero también sobre mi misma y mis cachorros.

En estos meses han cambiado muchas cosas.

Sigo sin encontrar mi sitio. Pero he descubierto que este blog es para mí y, quizás algún día para mis hijos.

Puede que no encuentre mi sitio porque no deba tenerlo, quizás porque los osos no suelen atacar pero no por ello dejan de asustar a los hombres.

He esperado y el viento se ha calmado. Vuelve la brisa, llega el deshielo.

Y los osos despiertan.


miércoles, 21 de mayo de 2014

HILO ROJO

En las diversas mitologías existen leyendas que hablan sobre la gente que nos cruzamos en la vida.

Los japoneses hablan del hilo rojo, un hilo eterno, irrompible, que no se enreda y que nos ata mediante los meñiques a aquellas personas con las que tenemos un vínculo predestinado. Algunas tradiciones hablan de un solo hilo, otros de una red, el caso es que ni la distancia ni el tiempo pueden separar las personas unidas por el extremo.

Seguramente ya habréis oído hablar de la media naranja. Un mito que me parece horrendo porque implica que no estaremos completos hasta encontrar nuestra otra mitad, a la que estábamos unidos en un origen y que debemos reencontrar para volver a ser felices. Hijos míos, no necesitáis a nadie más que a vosotros mismos para ser felices, no hace falta nadie que os complete.

Algunas religiones nos hablan del Karma y el Dharma. De proyectos grupales, de personas con las que compartimos objetivos acordados antes de reencarnarnos para poder evolucionar.  De pactos en los que alguno o ambos debemos aprender, de crecimiento, de miles de almas que nos acompañan en este tránsito.

Hijos, vosotros decidiréis en qué creer. Encontrareis vuestro propio concepto del amor, de las relaciones personales, de vuestra alma gemela.
Tan solo os daré un consejo.

Cuando encontreis una alma que os complemente (a estas alturas ya me conocéis, no creo que haya únicamente una) aseguraros que tenéis ese vínculo especial.
Que va a estar siempre allí, al menos de momento.
Que va a responder a vuestra llamada.
Que sintáis su dolor como un látigo y su alegría como la corriente fresca de un río.
Aseguraros de que os va a querer como vosotros mismos os queréis.
Aseguraros de no necesitarla, pero sí de querer compartir juntos el camino.
No confundáis necesidad con deseo, miedo con amor, inseguridad con complementariedad.

Buscad siempre el hilo rojo, sabéis que al otro extremo siempre podréis encontrarme.

martes, 13 de mayo de 2014

LUCES


La vida nos pone en encrucijadas sin poder ver el camino que se extiende frente a nosotros, nos obliga a adentrarnos en lo desconocido sin mapa ni punto de retorno. A oscuras.

Pero al mismo tiempo nos regala luces.

Luces ténues, tremendamente frágiles, a las que hay que tratar con cariño porque en cualquier momento podrían desvanecerse.

Antorchas, grandes, cálidas, resistentes. No solo dan luz, sinó abrigo. Dispuestas a acompañarte un largo trecho siempre y cuando las protejas de las tormentas.

Pequeñas luciérnagas que agupadas ayudan a orientarse.

Luces tan brillantes que necesitas alejarte porque mirarlas demasiado podría cegarte sin remedio y apartarte del camino que intentas seguir.

Algunas siguen ahí una vez apagadas, como estrellas a las que puedes recurrir en las horas más oscuras, impregnando el aire de recuerdos..

Estrellas fugaces que invitan a soñar, a sentir, a no rendirse.

Rayos, que iluminan el camino con claridad en medio de la tormenta si logras evitar el miedo y te enfrentas al chaparrón.


Luces, la vida te regala miles de luces. Naturales, artificiales, frágiles, peligrosas o cegadoras. Cada una con su propia misión, cada una dispuesta a guiarte si estás dispuesto a abrir los ojos.


Cualquier decisión comporta una pérdida, por suerte allí están ellas.




miércoles, 23 de abril de 2014

DIADA

Si hay un día que me gusta por encima de todos es el día de Sant Jordi.

La ciudad se inunda de libros, rosas y senyeres. ¡Cómo no me va a gustar!

Leer es uno de mis pequeños placeres y, aunque he sucumbido al ebook, me apasiona ver las calles transformadas en una librería gigantesca en la que poder ojear miles de libros.
Por supuesto, triunfan los best-sellers, pero me gusta descubrir pequeñas rarezas ocultas en algún rincón. Obras de teatro, autores desconocidos, libros que jamás tendrán su versión digital.
Cuando no tenía hijos volvía a casa con más de 3 ejemplares bajo el brazo. Ahora también. Pero 2 de ellos son infantiles. Los libros que ellos han escogido y que, generalmente, no suelen coincidir con mi criterio.

¡Y qué decir de las rosas! Una de las pocas flores que no me provoca alergia. Hasta hace pocos años, regalo obligado al hacer cualquier compra. Todo un símbolo.
Amor con espinas, belleza y fragilidad, amor efímero o eterno.
Cuando vivía con mi padre la tenía a la hora del desayuno, cuando no también. Aunque fuera virtual.


Sí, adoro Sant Jordi. Pasear por las calles, inundarme de fiesta. Comprar el magnífico pan de Sant Jordi., delicioso tierno, increible tostado.

Dragones, princesas y caballeros. Libros y rosas. Sonrisas en el aire. 


Seguramente, si yo hubiera inventado una fiesta sería esta.

Feliç Sant Jordi!


sábado, 12 de abril de 2014

TRES

Aún recuerdo tus ojos. Tan grandes, tan abiertos, tan decididos.

Recuerdo esos segundos eternos de silencio, un silencio que retumbaba en toda la sala "¿por qué no llora? Y tu llanto, potente, inmenso, como un rugido.

En estos 3 años has colmado mi vida de tantas cosas.
Has traído luz, color y alegría. ¡Me has enseñado tanto!

Contigo he aprendido...
A exigir lo que creo que merezco. A ser firme en mis conviciones y flexible para cambiarlas. 
A reirme. De todo y de nada. Sin control, sin miedo, sin límite.
Que los besos no se gastan y que siempre hay hueco para uno más.
A ver el mundo en espejo y como adaptarlo a ti.
Lo divertido que es comer con las manos, ensuciarse de barro y pintar con los dedos.
A confiar en ti, a dejarte explorar tus límites, mucho más atrevidos que los míos y no tener miedo.
Que las 7 de la mañana puede ser una hora maravillosa para despertarse si va acompañada de tu risa.
Que el talento para la música es innato, y la habilidad para llenar el escenario también. 
Que la felicidad lo es aún más cuando se expresa por todos los poros de tu piel.
A encontrar una flor en medio del desierto.

Pero, sobretodo, he aprendido lo que es el amor incondicional. Y que para mí también hay.

Gracias osito.


jueves, 10 de abril de 2014

JUEVES DE SEXO (X): HAMMAM

Al entrar me recibe una oleada de calor y aroma a eucalipto.
Siempre me ha gustado, invita a mis sentidos a relajarse y desconectar, es mi rincón, mi momento.

La sala parece vacía, me acerco a la fuente mientras mi cuerpo se va ambientando. Me gusta dejar correr el agua entre mis dedos, fría, libre, abundante.
Mi expresión se relaja, aspiro profundamente, mi mente se libera.
Las gotas de sudor resbalan por mi pecho desnudo y caen sobre la tela de cuadros que apenas cubre mi sexo. Remoloneo estirándome hacia atrás, ofreciendo mi cuello a un ente invisible, mi pelo oscuro roza el mármol, suspiro.

Voy al centro de la sala y me tumbo. La luz de la claraboya acaricia mi cuerpo. La tela reposa a un lado.
A los pocos minutos llega Nur, sonríe. ¿Estás lista?
Frota mi cuerpo con fuerza, ¿de dónde saca tanta energía una mujer tan pequeña?. Me enjabona con un paño caliente pero antes de que pueda disfrutar su contacto echa un cubo de agua helada sobre mi cabeza.
Cuando considera que ya estoy suficientemente limpia coge mi brazo para movilizarlo.
- Hoy no Nur.
Con un discreto movimiento de cabeza se despide y me deja sola.

Me tumbo sobre la fría piedra. Mi piel está extremadamente sensible tras la fricción y el agua helada.
Noto como las gotas de vapor se posan sobre mi piel, despertándola de su letargo. Mis pezones se erectan. Mi vello se eriza.
El aroma que se respira en el Hammam hace que mi mente vuele hacia mis recuerdos... Ahmed...

El rocío se posa en mi cuello, gotas recorren mis pechos, mi vientre, mi sexo. Igual que hacían anoche tus manos.
Sin darme cuenta empiezo a acariciarme con tu recuerdo. Mi clítoris se hincha al sentir tu aliento, mis dedos lo acarician, suavemente, despacio.
Mis hueco entre mis piernas se humedece cada vez más. Una mezcla del ambiente y mis propios fluidos. Mis manos exploran mi vagina, se introducen en mí cuerpo.
Vuelvo a sentirte, penetrándome, devorándome, poseyéndome.
Mis dedos se deslizan cada vez más rápido, más fuerte, moviéndose más y más.

En el centro de la sala no importa si hay alguien más, el vapor nubla la vista y el rumor del agua oculta mi respiración entrecortada. Sólo existimos tú y yo, aunque tú no estés.

Mi vientre se contrae, mi sexo se cierra, mi humedad se expande mientras el orgasmo me recorre.

Me limpio y ahora sí, totalmente relajada, me fundo con el ambiente.



Sexo en jueves es un carnaval organizado por Mother Killer para expresarnos sexualmente.  
Para participar, no tenéis más que enlazar el link de vuestra propuesta en el InLinkz que figurará al final de cada entrada semanal de su blog, poniendo el nombre que queréis que aparezca en la misma (por ejemplo, el nombre de vuestro blog). También podéis enviar una mención a @mother_killer con la etiqueta #SexoenJueves o enviar el enlace a info@motherkiller.com  LOS JUEVES ANTES DE LAS 24:00H

viernes, 4 de abril de 2014

TENGO UN PROBLEMA

Lo confieso, adoro Blackberry™.
Me encanta su sistema de gestión de correo, su fiabilidad, el teclado QWERTY físico combinado con una pantalla táctil totalmente funcional, lo durísima que es (5 minutos bajo un lago artificial de un color verde altamente sospechoso lo confirman).
Es lenta, lo reconozco y cuando hay que reiniciar ya puedes ir a preparar un café mientras. Pero como yo tampoco destaco por mi agilidad mental, nos llevamos bien.
La agenda es simplemente maravillosa, y el hecho que mediante un simple outlook se puedan añadir las citas laborales me resulta tremendamente práctico. ¡Si ni siquiera necesito hacerlo yo misma! Desde el despacho la administrativa lo gestiona.
La batería dura (casi) todo el día y se carga en pocas horas, con el mismo cargador que mi ebook y el móvil de reserva que acumula polvo en algún cajón de casa. Si es que incluso me evito lío de cables.
Ningún otro móvil me ha dado tan buen resultado y una vez blackberrizada pensé que ya no iba a cambiar jamás.

Pero tengo un problema.

Este sistema únicamente me gusta a mí.

Las grandes compañías de Apps móviles no apuestan por BB™.
Las actualizaciones de redes sociales y mensajería son irrisorias y no aportan prácticamente nada nuevo, además de consumir muchísima batería.
Pero lo peor es que muchas de las grandes compañías ya ni se molestan en crear versión para mi sistema operativo.
No tengo Telegram™, ni Apps de periódicos. He conocido al mochuelo de Candy Crush... en el móvil de otro.


Mi maravillosa Torch está herida de muerte y yo no sé si alegrarme de habernos conocido o si desear no haberlo hecho nunca.






jueves, 3 de abril de 2014

JUEVES DE SEXO (IX): DESEO

Hace años que compartimos tiempo, sueños y confidencias. Hablamos de todo y de nada. Opinamos, debatimos pero jamás nos juzgamos.
Hemos quedado para cenar, una de nuestras costumbres, nuestro credo. Empieza al decidir el menú y termina con un café charlado que dura hasta que amanece.

Esta noche es italiana, compartimos la primera botella de vino. Te veo cocinar sentada en el mármol de la cocina, una informalidad que no soportas, pero a mí me permites. Demasiados años, demasiada confianza.

Te acercas a coger la sal, situada justo detrás mío, huelo tu aroma a espuma de afeitar, sé que hoy te has arreglado para mí. Yo no me aparto, dejo que me envuelvas con tu brazo para alcanzar el bote. Es parte de nuestro juego, de nuestro ritual.
Desde hace años nos sonreímos en la distancia, me desnudas con la mirada, nos rozamos, soñamos, suspiramos, coqueteamos con una pasión no consumada. Bailamos nuestro baile privado.

Te has quedado entre mis piernas, noto tu cuerpo, tu calor, tu aliento. Acercas tus labios a los míos. Apenas se rozan.
Mi pulso se acelera, noto como mi vientre se encoge, dejo de respirar.
No me muevo. Tú has recorrido tu parte del camino. Yo no voy a recorrer la mía.

Esperas unos segundos aunque, anclado entre mis piernas, parece que pasen horas. Te apartas y no dices nada.
Veo tu espalda, tu nuca, remueves la salsa una y otra vez en silencio. Tu dolor me golpea como un látigo.

No es rechazo. Es deseo.
Hace muchos años que ansío tu boca, he imaginado miles de veces como tus manos me desnudan, como recorres cada una de mis curvas, como me devoras.
En mi cabeza es perfecto, extremadamente perfecto. No hay imperfecciones, te pliegas a mis deseos sin necesidad de proponerlos, conoces mi cuerpo tan bien como mi alma.
No puedo perder eso.
Prefiero mantener intacto el deseo a consumir la llama.
Lo siento.

Te giras, me miras de arriba a abajo, como sólo tú sabes hacerlo. Un escalofrío recorre mi espalda.
- ¿Puedo volver a vestirme ya?
- No, espera un segundo.....................¡ahora!.  Me dices mientras me guiñas un ojo con picardía.




Sexo en jueves es un carnaval organizado por Mother Killer para expresarnos sexualmente.  
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viernes, 28 de marzo de 2014

SÍMBOLOS

He perdido mi amuleto.

Sé que es una soberana estupidez, que no es más que una pieza de cerámica sin ningún poder real. Pero era mi talismán.

Dicen que cuando pierdes un objeto de buena fortuna es porque ya no lo necesitas. No es cierto.

Lo necesito igual que necesitaba a un padre que se fue demasiado pronto, a un abuelo que era mi pilar o a una madre que nunca estuvo.

Necesito símbolos porque en mi vida real me faltan apoyos. Necesito notar la piedra fría en mi mano y saber que hay algo real, tangible y eterno que no me falla.

No recuerdo bien como llego a mis manos. De Galicia creo. Tierra de meigas.
Si no me equivoco fue un regalo de alguien que en aquel momento me apreciaba y que ahora no consigo recordar. Fantasmas del pasado.

Me ha acompañado durante años, en exámenes, en mi boda, en los partos de mis hijos, en miles de decisiones difíciles.

Ha sobrevivido a centenares de caídas, a un lavado accidental, a mis manos desgastándolo. Al final no ha logrado resistir las manos curiosas de mis hijos.

Sé que es absurdo, ridículo e infantil. Pero hoy lloro a un pedazo de cerámica.

jueves, 27 de marzo de 2014

SEXO EN JUEVES (VIII): PIEDRA

Es tarde. El sol ya se está poniendo. ¡No llego!
Me embuto en mi abrigo y sigo corriendo, desafiando el viento y la fina lluvia que me va calando poco a poco.
Giro la esquina y veo la puerta del taller entreabierta, no hay luz. Debe estar a punto de irse.
Entro sin pensar, sin dejar de correr.
Silencio.
¿Ya se ha marchado? ¿Se ha dejado la puerta abierta?

No, ahí está.

Una única luz ilumina el centro de la sala. La piedra desnuda. Polvo en sus manos.

Él está ahí, parado. Contemplando como avanza su obra.
Hace tiempo descubrí que me encanta verlo trabajar. Sus manos fuertes acarician la fría roca y crean arte, es casi como si modelaran vida.
Está de espaldas, es alto, delgado pero fuerte. Lleva su pelo oscuro recogido en una coleta que le llega a media espalda. No me ha oído entrar.
Me recuesto sobre la pared. En mi rincón está oscuro. Me quito el abrigo mojado y lo dejo en el suelo, despacio, sin hacer ruido. Voy a contemplarle un poco más.

Un momento. Alguien llega.
Un bellezón rubio.
Entra directamente, como una ráfaga de viento. Se planta a su lado y susurra en su oído.
Él se gira y se quita la máscara. Sonríe y la besa.
Un beso largo, húmedo, caliente.
Ella descorre la cremallera de su chaqueta. No lleva nada debajo.
Él no duda en hundir la cara entre sus pechos y recrearse en sus pezones.

La escena es terriblemente excitante. no debería mirar, pero no puedo apartar los ojos.

Se desabrocha el mono de trabajo y admiro su desnudez y su potente erección.
Con un ligero movimiento, sin apenas esfuerzo, levanta a la chica y la sube a la mesa de trabajo, justo al lado de su obra.
Y entierra la cabeza entre sus piernas.

Desde mi rincón tengo una perspectiva perfecta. Veo como su lengua recorre su clítoris, como sus manos trabajan sin descanso, saliendo y entrando de su cuerpo, con hambre de su sexo.

La humedad recorre mis piernas y empiezo a masturbarme viendo la escena. Clavo mis dedos en mi propia carne mientras imagino que soy yo la que está tumbada gimiendo.

Se levanta. Mira hacia donde estoy yo. No puedo ver su cara, que queda en la penumbra.

Coge a la chica y la tumba de espaldas sobre la mesa.
La penetra despacio, recreándose en cada movimiento. Ella se agarra a la mesa, pidiendo, suplicando que la penetre con fuerza.
Él sigue mirando en mi dirección.

Me he quedado helada. ¿Me ha visto o únicamente es mi imaginación?

La está haciendo sufrir, despacio, con intención. Ella se mueve buscando profundidad, tanteando con su cuerpo lo que él le está negando.
De golpe su ritmo cambia, ella grita, liberan toda su pasión. Oigo su orgasmo compartido.

No me atrevo ni a respirar. Quieta en mi rincón.

La chica le da un beso ligero en los labios, le dice algo y se va.

Él sigue allí, desnudo, aún erecto y mirando hacia donde estoy yo.

Oigo la puerta cerrarse.

Viene hacia mí. Estoy bloqueada, no puedo moverme ni hablar, estoy tan quieta como la piedra que reposa en el centro del taller.

Se arrodilla y baja mis bragas húmedas.
Manos, labios, lengua. Le siento dentro de mí.
Deshago su coleta y hundo mis dedos en su pelo, marcando la intensidad con mis manos.
Él sigue mis instrucciones, sin mediar palabra, escuchando mis movimientos.

Un escalofrío recorre mis piernas y tengo que agarrarme para no caer.

Se levanta, sonríe y guiñándome un ojo susurra "la próxima vez, únete".



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miércoles, 26 de marzo de 2014

YO LO VALGO?

Se nos dice que debemos valorarnos nosotros mismos, que no importa lo que los demás piensen mientras nosotros sepamos lo que valemos.
Pero no es cierto.
Al menos no exactamente cierto.

Valemos lo que los demás están dispuestos a pagar por nosotros. Da igual el precio en que nos tasemos si nadie está dispuesto a asumirlo. Necesitamos la apreciación del otro. En todos los ámbitos.
No debería ser así, pero lo es.
Vivimos en sociedad. Aceptamos sus absurdas normas. Las ajustamos a nuestra realidad, pero las acatamos en lineas generales. Porque necesitamos el reconocimiento del otro. Su mirada de aprobación. Su aprecio. Ellos son los que deciden nuestra valía.

Reconozco que mi campana es muy grande y resuena mucho. Lo sé. Lo acepto.
Pero mi entorno también lo sabe y debería cuidarla y no hacerla repìcar sin motivo.

Yo necesito más aprecio que los demás. Más demostraciones de afecto. Tengo que compensar el rechazo recurrente en mi vida.
Si me compras, compras todo el paquete.

Si me das la espalda, si no me valoras suficiente, si no me recuerdas que valgo la pena, corro el riesgo de olvidarme. Y llegan las dudas.

Dudo de si vale la pena.

Dudo de si vales la pena.

Dudo de si valgo la pena.


Hay días en que yo sola no puedo decirme lo mucho que valgo.

jueves, 20 de marzo de 2014

5

Cinco.

Toda la mano abierta.

Esa mano que se aferraba a mi dedo como si fuera a alejarme, sin que tú supieras que yo ya no podría soltarme jamás.
Esa mano que recorría mi cara, mis surcos, mi nariz, mi boca, ... explorando cómo era esa mamá que te había tocado en suerte.

La mano que agarraba la mía cuando dabas tus primeros pasos y que tardó 2 meses en soltarse del todo.
La mano que me sigues dando cuando duermes y necesitas saber que, tras la pesadilla, sigo a tu lado.

Una mano abierta, generosa, dispuesta a darlo todo. Y que aún tiene que aprender a recibir.
Una mano que dejó su huella en el barro, pero también en mi alma.


Cinco.


Cinco años ya desde que abriste tus ojos acerados.

Unos ojos curiosos, que no pueden contener las ganas de descubrir el mundo. Unos ojos que tienen mucho que aprender y mucho más que enseñar.
Unos ojos a los que no se les puede esconder nada. Tan limpios que traspasan cualquier barrera.

Los ojos más peculiares que he visto jamás, de un color cambiante. Como el tiempo. Como tú.


Cinco.


Ya no eres un bebé, ya no eres mi bebé.

Me discutes, me retas, me cuestionas. Y, aunque aún no puedo explicártelo, me encanta.

Debes tomar tus propias decisiones, seguir tus caminos, con tus aciertos y tus errores.
Papá y yo estaremos allí para recogerte y sanar tus heridas. Para recordarte que nunca debes rendirte, que eres más sabio de lo que piensas y más fuerte de lo que crees. Para darte alas, pero también un refugio al que acudir cuando lo necesites.


Cinco 


Hoy ya has abierto toda la mano. Veo como andas solo y poco a poco te vas alejando.

Solo espero que nunca olvides el camino de vuelta.


Felicidades cariño



miércoles, 19 de marzo de 2014

PADRES DE AYER, DE HOY, DE SIEMPRE

Cuando me hablan de padres no soy capaz de determinar a quien se refieren.

Mi padre. 
Figura protectora, responsable, no demasiado cariñosa, fuerte y estable. El que ahuyentaba (casi) todas mis pesadillas. Ese padre que siempre estuvo allí y que me fue arrebatado demasiado pronto.
Un padre que sigue presente en cada paso. Que forma parte de mi ser, de mi esencia.
A veces creo oler su perfume, una mezcla característica de colonia y tabaco negro. Ese olor que indicaba que estaba en casa o que justo acababa de marcharse. Curiosamente, una de las cosas que más fácilmente puedo recuperar de él.
Muchas veces escucho sus palabras (o lo que yo creo que diría) cuando me enfrento a situaciones difíciles, cuando tengo que lidiar sola con mi vida y sus trampas.
Le veo en cada estrella, en cada libro, en cada pluma. En esos objetos que irremediablemente traen a mi mente sus facciones y sus manos.
Hace demasiado que se fue. Una enfermedad terrible se lo llevo mucho antes de que lo incineraran.
Se que me está esperando.
Me aferro a lo mejor que me jamás me dijo: "serás una buena madre".


Mi esposo. El padre de mis hijos
Mi compañero, la persona que he escogido para recorrer juntos el camino. Para siempre. De momento.
No es sólo mi mejor amigo, es mi pilar, mi ancla. Sin él yo no sería yo, ni mis hijos serían tan maravillosos como son.
Él les educa, juega, protege, les ama por encima de todo. Muy por encima de lo que me ama a mí. Es un padrazo con todas las letras. Aunque no se da cuenta.
Es único, vibrante, el faro en el puerto. Se merece todo lo bueno que se pueda decir de él y aún así me quedaría corta.
Es el mejor padre que mis hijos podrían tener y eso no se lo podré agradecer suficiente por muy largo que sea el tiempo que tengamos destinado a pasar juntos.
Gracias.


Mis hijos. Futuros padres.
Osezno. Tan dulce, tan responsable. Protector de los débiles. ¡Y tan inseguro!
Será un padre excelente, aunque aún no lo sabe.
No pongo en duda que lo será. Aunque no llegué a engendrar hijos.
Tiene pasión por los demás, por ayudar, porque todo el mundo a su alrededor sea feliz. Ya es un padre. Aunque sea en miniatura.
Tan solo espero estar a su lado para recordarle, si es que se le olvida, que lo está haciendo bien.

Osito. Con una risa contagiosa. Es luz, brillo, desprende amor y libertad.
Será (si así lo quiere) un padre magnífico. Un padre lleno de juegos y aventuras, con el que trasnochar inventando historias bajo la colcha. Un padre que va a llenar su casa de luz y color.
Espero que nunca olvide que la vida es mejor con risas y yo procuraré estar allí para secar todas sus lágrimas en el momento en que aparezcan.


Pasado, presente y futuro.
Una linea temporal unida por un mismo concepto: padres únicos e insustituibles.




viernes, 14 de marzo de 2014

PENDIENTES DE UN NÚMERO

En mi comunidad, esta quincena es época de prematriculación de segundo ciclo de infantil (parvulario, vamos). Es una época de dudas, de insomnio, de miles de preguntas sin respuesta. A la angustia de decidir el tipo de educación que quieres dar a tus hijos, cual va a ser su formación religiosa, donde quieres que la obtenga, ... a estos aspectos se suma la suerte. Sí, la suerte.

En Cataluña, la escolarización no es obligatoria hasta los 6 años aunque prácticamente nadie aboga por esa opción, nadie se arriesga a perder la plaza para primaria.
Porque en mi ciudad las plazas en las escuelas más solicitadas son un tesoro incalculable. Los colegios más exitosos se están llenando de alérgicos, donde antes teníamos 2 o 3 por linea, ahora hay 13. ¡TRECE! Simplemente porque una alergia alimentaria da más puntos para entrar. Los médicos firman certificados a niños sabiendo que el alimento maldito no se da en los colegios (léase kiwi o marisco) o que la alergia es probable que esté presente únicamente en los años de educación infantil (no obligatoria, vuelvo a repetir), pero la avalancha de padres desesperados por escolarizar en el centro de preferencia les desborda.


El centro de preferencia, ese objetivo, la meta final. Recuerdo haber pasado por delante miles de veces, imaginando como Osezno entraba por la puerta, feliz, con su mochila.
Aún me veo revisando las listas una y otra vez, haciéndoles fotos para mirarlas en casa, desear con todas mis fuerzas que no se llenaran las plazas reservadas a Educación Especial porque que se ocuparan nos podía hacer saltar y enviarnos a un centro con el que no teníamos nada que ver. ¿Podeis imaginar la angustia que eso supone?

Dudas, dudas, dudas. Noches de insomnio. En un lado de la balanza lo que queríamos para nuestros hijos, en el otro las posibilidades reales de obtenerlo. ¿Arriesgar? ¿Ir a un centro que no me convence tanto a cambio de asegurar la entrada? ¿Aceptar una educación religiosa/laica a cambio de olvidarnos del resultado del sorteo?

Porque señores, esto es un sorteo. Decidir donde van a pasar tus hijos la mayor parte de su vida, decidir donde van a encontrar sus mayores amistades, quien va a estimular o arruinar su curiosidad, donde van a crear buena parte de sus recuerdos de la infancia, quien va a formarles. Aspectos tan importantes y básicos que deberían ir en consonancia con la manera de educar en casa para que el trinomio escuela-familia-sociedad fuera a la una. La realidad es que dependen únicamente de la diosa Fortuna.

Yo no soy pedagoga. Pero quizás los encargados de gestionar la educación deberían consultar con alguno y valorar la realidad.
Colegios vacíos a metros de otros con el triple de solicitudes que de plazas. Padres que renuncian a sus criterios educativos para no sufrir. Padres que sufren durante meses.
Replanteemos las cosas. Algo no funciona en una sociedad en que a la educación no se le da la importancia que merece.
Educar a los niños es invertir en el futuro. Y para hacerlo, dejemos que los padres escojan lo que creen que es mejor para sus retoños, no lo que es más factible.



miércoles, 12 de marzo de 2014

NO SIN MI TETA

De todos es conocido que la mente es muy poderosa. Los médicos hace años que conocen el efecto placebo y hay toda una filosofía de vida basada en el pensamiento positivo.
Sea por una capacidad real de la mente para gestionar el cuerpo o simplemente por el cambio en el estado de ánimo, la felicidad mejora los síntomas.
Y su falta los empeora.

Cuando algo sale mal, todo nos sale mal. Los problemas se acrecientan y estamos más vulnerables ante las enfermedades comunes.

¡Enfrentarse a un cáncer es durísimo! Para el afectado y para todo su entorno.
No solo por la fortísima medicación que conlleva, también por el miedo. Miedo al futuro, a recaer, a no superarlo, a las secuelas. Dolor físico y emocional. Mirar a la muerte a los ojos y decirle "aquí estoy y hoy no es mi día". Cada día. Por el resto de tu vida.

Superar una enfermedad así (no hace demasiado conocida como "el gran mal") es difícil, muy difícil.
En un caso como el de París y otras muchas mujeres, es necesaria una MUTILACIÓN para extirpar el tumor.

Es odiar tu imagen en el espejo. Es haber superado lo impensable y no reconocerte. Es no saber donde está tu cuerpo.

La reconstrucción mamaria debería ser inmediata. Nadie debería sobrevivir a tanto dolor y ver que falta una parte de su cuerpo.
La felicidad y la autoestima son parte de la recuperación.

El día que nuestros gobernantes lo entiendan, quizás podamos decir que nos dirigen personas y no buitres.

NO SIN MI TETA


No sin mi teta es un carnaval de blogs reivindicativo. Reivindicamos el derecho de las mujeres operadas de cáncer de pecho a una reconstrucción inmediata. Y que cuando la reconstrucción inmediata no sea posible debido al tratamiento, que la reconstrucción no dependa de una lista de espera que en muchos casos es excesivamente larga. No es un capricho, es un derecho y una necesidad, pues el verse mutiladas dificulta la recuperación psicológica necesaria tras la física.
Más información: http://diario-de-un-embarazo.blogspot.com.es/2014/03/no-sin-mi-teta-es-mi-derecho.html

viernes, 7 de marzo de 2014

2.0

Entré en el 2.0 hace relativamente poco, de puntillas, sin hacer ruido. Observando al principio para ir entendiendo sus normas implícitas y decidir si iba a jugarlas.

Enseguida descubrí la liberación que supone para los que somos tímidos poder escuchar conversaciones ajenas, opinar o matizar y lo enriquecedor que podía llegar a ser.

Pero también tenía su cara B. Las expresiones lanzadas al aire tienen el efecto de una bomba, reaccionando quien no debería o malinterpretandose a la velocidad del rayo. Es difícil expresarse en 140 carácteres, sin feedback directo en un post o cuando sabes que te está leyendo tu abuela. Así que nos parcelamos, mostramos sólo una de nuestras caras. Como leí una vez "nadie es tan feliz como en Facebook ni tan triste como en Twitter" (o algo así).

Pensé que sólo era cuestión de encontrar mi sitio. Pero no era tan fácil.
Soy compleja.
Como todos.
Pero no acababa de encontrar esa complicidad, esos matices, ese "soy madre", pero también esposa, mujer, trabajadora, ... Tengo aficiones y también cosas que me desagradan, algunas me apetece compartirlas, otras no.

Encontré grupos de madres blogeras. Pero no.
De hecho conozco a una muy muy cercana. Pero no.
Los comentarios en los posts de las blogstars sólo tenían respuesta si eras de "su pack" y su visión de la vida incluía siempre lo fantástica que es la maternidad.
Sí, pero no.

Yo no siempre adoro a mis hijos, hay momentos en los que me gustaría desaparecer con Papá Oso en una isla caribeña y recuperar mi figura, hay momentos en los que deseo encontrar el botón de Off (o al menos el del volumen), les adoro, pero me agotan. No siempre todo es de color de rosa.

Entonces llegaron ellas, las Malas Madres.
Enseguida me afilié. Alejadas de la imagen de madre perfecta que nos quieren vender y dispuestas a reirnos de nosotras mismas.
Pero llegó #LaParty y los grupos de blogstars que se conocen y quedan para encontrarse. ¿Y yo? ¿Qué pinto ahí?
Tampoco era mi sitio. Además seguía faltándome algo,  aunque no sabía que era

Y apareció Mother Killer y su carnaval. Y con ella las mazorcas.
Ahí encajaba más.
No sólo encajaba, sinó que me aceptaron. A mí, una don Nadie sin blog. Que no entra en las guerras 2.0
Una recién llegada.

Con ellas me he reído más que con nadie en este mundillo. He compartido mi blog "secreto". Y he debatido aunque no haya una cerveza delante.
Han respetado mi decisión y nadie ha confesado que yo también participo en #sexoenjueves. Y sé que no lo harán.
Porque valen la pena.
Porque son mamás 2.0
Porque quizás, sólo quizás, por fin haya encontrado mi sitio.

Hoy el post va por vosotras, mazorcas.

martes, 4 de marzo de 2014

NEGOCIACIÓN

Jamás nadie había criticado mi forma de educar. Nunca.
Supongo que tiene que ver con que yo respeto las opciones ajenas y no doy pie a que nadie cuestione a mis cachorros (Mamá Osa es mucha Mamá Osa).
Pero, como todo, ese día tenía que llegar.


Considero que los niños tienen mucha más capacidad para negociar y ser autónomos que la que los adultos queremos darles. Para poder desarrollarla necesitan tiempo, oportunidad y coherencia.

Por ejemplo,  para merendar osezno come un bocadillo, una pieza de fruta y un yogurt,  y yo como madre considero que ya está bien. Pero él me pide un donut de chocolate porque "tiene mucha hambre".
En ese punto yo tengo varias opciones. 
A- Imponer mi visión de adulto diciendo que no, que ya ha comido bastante y que en un par de horas cenará.
B- Darle el donut y lo que me pida, aun a riesgo de que no coma después.
C- Negociar.

En mi caso escojo la C.
"Te compro el donut, pero en un par de horas cenamos y tienes que comer"
Su respuesta suele ser "¿qué hay de cena?" y en función de la respuesta escoge.
Si decide merendar un poco más, sabe que hemos pactado terminarse también la cena.
En casa nadie obliga ni prohibe comida, pero sí tenemos ciertas normas. Hay que probarlo todo por si acaso hoy nos gusta. Si hemos pactado y no se come se queda para el día siguiente.

Es un método que en mi casa funciona. Osezno toma decisiones (cosa que creemos muy importante) y, al mismo tiempo, es responsable de ellas (más importante si cabe).
Creemos que es un paso importante para su autonomía y es de las cosas que vale la pena enseñarle.

Por supuesto, sería mucho más cómodo decidir nosotros como adultos de manera unilateral.
Él no tendría ninguna responsabilidad y, seguramente, todo sería más rápido y evitaríamos discusiones.

Pero educación no es comodidad. Ni ausencia de conflictos. Los conflictos son buenos. Nos ayudan a crecer. A enfrentarnos  a otros puntos de vista. A defender nuestras opiniones e intereses. A crecer.

Hoy he sido cuestionada por ello.
Hoy me he visto obligada a reflexionar.
Hoy me reafirmo.
Creo que el esfuerzo vale la pena.


jueves, 27 de febrero de 2014

SEXO EN JUEVES (VI)

Al llegar me absorbe la bruma, una ciudad en tinieblas, atrapada en el tiempo, de cuento de hadas.
Las calles principales están iluminadas, atestadas de turistas con máscaras de cartón piedra, cargando mochilas y cámaras. Risas y confidencias, carromatos cargados de souvenirs que rompen la magia del lugar.

Giro por el primer callejón, buscando escaparme del bullicio y de golpe se hace el silencio.
Un farol solitario ilumina la plaza, al fondo se oye el rumor del canal. Al levantar la vista al cielo veo los tejados de las casas y entiendo que Casanova no fue un seductor, simplemente se mimetizó con una ciudad que invita al pecado en cada uno de sus rincones.

Cierro los ojos y tomo aire, la Serenissima tiene fama de apestar, pero no en esta plaza, no en mi pequeño rincón secreto.

Al abrirlos veo una figura alta, imponente. Un rostro oculto tras una máscara de porcelana.
Instintivamente doy un paso atrás. La figura está quieta, fija, ¿mirándome?
Oigo el sonido de su capa ondeando, sigue quieta.

Silencio.

Doy un paso adelante.
Deja caer su bastón.
Doy otro paso.
Se acerca más.
No hay nadie más.
Nadie nos oye.
Nadie nos ve.

Estamos frente a frente.
Se quita los guantes y los deja caer.
Acaricia mi cara.
Cierro los ojos.
Roza mi cuello con un dedo.
Mis pezones se erectan.
Espera.
Por un segundo mi respiración se para.
Espera.
Mi sexo se humedece.
Me agarra de los hombros y me da la vuelta.
Sus dedos entran bajo mi ropa.
Juega con  mi pezón, con mi clítoris, comprueba mi excitación.

Me apoyo en la pared y le ofrezco mi cuerpo. Oigo como rasga un papel y entiendo lo que está haciendo. Desato mi cinturón y mi pantalón cae al suelo.

Aparta mis bragas y me penetra. Sus manos no dejan de tocarme. Su capa me envuelve. No dice ni una palabra, sólo se oyen mis gemidos ahogados.

Me corro oyendo las risas de los turistas y el ruido del canal. Cuando el orgasmo deja de sacudirme me giro. Quiero arrancarle la máscara, ver quien ha sido dueño de mi cuerpo unos minutos.

Sólo encuentro  unos guantes y un bastón en el centro de la plaza.

Salgo a la vorágine de la calle. Las luces me ciegan por un segundo. Miles de capas ondean al viento. Máscaras por doquier.
Sonrío.
Bienvenida a Venecia.



 Sexo en jueves es un carnaval organizado por Mother Killer para expresarnos sexualmente.  
Para participar, no tenéis más que enlazar el link de vuestra propuesta en el InLinkz que figurará al final de cada entrada semanal de su blog, poniendo el nombre que queréis que aparezca en la misma (por ejemplo, el nombre de vuestro blog). También podéis enviar una mención a @mother_killer con la etiqueta #SexoenJueves o enviar el enlace a info@motherkiller.com  LOS JUEVES ANTES DE LAS 24:00H.


lunes, 24 de febrero de 2014

MI LACTANCIA (II)

Ya conté AQUÍ lo difícil que fue iniciar la lactancia con osezno, pero mi tozudez pudo más.

Osezno mamaba despacio. Muuuuy despacio. Terriblemente despacio. ¿Lo imaginas? No, más despacio aún. Todavía ahora, siempre es el último en terminar el plato.
Por si no fuera suficiente, se distraía distrae con cualquier estímulo. Conclusión: pegado a la teta TODO el día.

Comía con un niño en la teta, iba al baño con un niño en la teta, para vestirme o ducharme tenía que dejarlo llorando y enseguida a la teta.
Yo que al principio era muy pudorosa terminé aceptando que mi cuerpo era de dominio público.
Recuerdo mis amigos (así, con O) nerviosos sin saber donde posar la mirada mientras osezno se soltaba, les miraba, les sonreía, les llamaba con ruiditos y yo intentaba sin éxito tapar el pezón erecto y húmedo que se balanceaba delante de su cara
Recuerdo las viejas del barrio mirándome asqueadas y sus murmullos de reprobación.
Recuerdo horas y horas de maceración, alguna estría y muy poco descanso.

Hubo muchos momentos en los que estuve a punto de tirar la toalla. Lo único que me hizo resistir fueron las dificultades del inicio. Nos ha costado mucho como para renunciar ahora, me repetía. Y aguanté. Hasta que llegó el momento en que la lactancia cambió. Se transformó en una cosa fácil, agradable, compartida. 
Encontramos nuestro punto.

A los 4 meses.

Justo cuando acaba la baja de maternidad en este país.

Yo tuve la gran suerte de poder alargarla hasta los 6 meses, pero recuerdo pensar. ¿Y las que se esforzaron como yo y nunca llegaron a lo bueno? ¿nos hemos vuelto todos locos?

Regresé al trabajo, combiné LM con alimentos sólidos. Jamás di un biberón y osezno lactó hasta los 2 años, cuando decidió regalarle la teta a osito, que no puede comer macarrones y yo sí.

Desde mi experiencia sólo puedo decir:
Fue duro, sí.
Pero valió la pena.








viernes, 21 de febrero de 2014

RECHAZO

Sé que escribo este post "en caliente", sin meditar, sin reflexionar, sin contar hasta 10. Pero tengo la necesidad de hacerlo.

Hoy mis dos hijos han empezado una rabieta porque ninguno de ellos quería pasar 1 hora conmigo.

Sé que no lo hacen con mala intención, ni es que no me quieran. Simplemente prefieren pasar el rato con su padre.

Pero la campana del rechazo resuena en mi cabeza. Y cuando son mis hijos los que la activan  lo hace con más fuerza aún.

Mal de muchos consuelo de tontos, dicen. Pero el dolor compartido es más llevadero.

Quizás este sea el post que me destape. Quizás la necesidad de compartir mi dolor, de reflejarme en otras miradas, en otras lágrimas pueda más que la tentación de seguir oculta, de expresarme libremente como ya contaba AQUÍ. No sé. De momento necesito soltar mis pensamientos para que no se anquilosen y me hagan daño. Más del que ya me están haciendo.

En fin. Mis hijos me han rechazado.
Los dos.
Otra vez.

Sabía que ser madre iba a ser duro.
No sabía hasta qué punto.



miércoles, 12 de febrero de 2014

LA ÉTICA DE LA LEGISLATURA

No pensaba entrar en polémica, primero porque no me gusta y segundo porque no soy nadie para decir a otros lo que deben hacer con su vida. Pero, como soy una bocazas y ésta es mi casa, voy a dar mi opinión.

Vaya por delante que no estoy a favor del aborto. Creo que cualquier madre que haya llevado un niño en su vientre sabe que la vida no empieza en el momento de dar a luz. Pero, ¿dónde está la frontera? ¿3 semanas? ¿20? ¿Cuando se oye el latido? ¿Cuando se notan las patadas? ¿Cuando vemos su cara?.
Cada persona tiene su visión y los criterios médicos son distintos a los morales, éticos o religiosos. Por eso es casi imposible definir un término.

Pero como cualquier madre que ha llevado un niño en su vientre, conozco los miedos que eso acarrea ¿será listo? ¿será guapo? ¿tendrá todos los dedos? ¿funcionaran bien sus órganos internos? ¿tendrá alguna enfermedad?
No puedo imaginarme lo que debe ser para una familia escuchar de los médicos que su hijo no está sano, que no va sobrevivir más allá de pocos meses, que tiene alguna malformación, que deben traer al mundo una vida para ver como muere poco a poco. Lo peor que le puede pasar a unos padres es sobrevivir a sus hijos, ¿realmente queremos condenar a una familia a ese sufrimiento?
En la eco de las 20 semanas todos los padres desean conocer el sexo de su hijo, pero los médicos es lo último que nos dicen. ¿Por qué? muy simple, cuando sabemos el sexo damos una identidad, a veces incluso un nombre y es mucho más difícil afrontar una decisión como terminar una gestación que no va a llegar a buen puerto.

Los detractores del aborto argumentan que se puede dar al niño en acogida. Es cierto. Pero yo he estado con muchos de esos niños. Niños cuyos padres han abandonado por múltiples motivos. Niños condenados a saber que no les quieren. Niños a los que nadie adopta. Niños que sólo ven a sus "padres" en horario laboral, "padres" que desaparecen en vacaciones, bajas y fines de semana, que tienen sus propias familias. Niños que ven como sus "hermanos" son acogidos, adoptados o trasladados de centro y ellos se quedan una y otra vez. Niños que reciben visitas de fin de semana de familias a las que se deben "vender". Niños en hogares de acogida, necesitados de recursos y sin apoyo de la administración. Vuelve a decirme que eso es lo mejor.  
Atención! No se me malinterprete, no critico a los tutores, critico el sistema.

He visto niños con malformaciones enviados a instituciones porque sus familias no pueden hacerse cargo. Niños que sólo pasan con sus padres y hermanos biológicos los domingos por la tarde mientras conviven con otros niños a los que a veces ven fallecer.
Familias que ven como sus hijos luchan por respirar y se ahogan con ellos, que recuerdan listas y listas de medicamentos y sus interacciones. que conocen el camino más corto hasta el hospital y los nombres de todas las enfermeras. Familias en los que cada día es una agonía, una lucha.
También hay familias que se unen ante la adversidad, que están dispuestas a dar hasta su último aliento por sus hijos, que forman una piña, que viven cada pequeño logro como una gran victoria y disfrutan cada segundo de su pequeño milagro porque saben que ese día podría ser el último.

Hay diversas maneras de afrontar la enfermedad de un hijo y su sufrimiento. Y son únicas, personales e intransferibles. Nadie debería decidir por mí y menos un gobierno que limita las ayudas a los dependientes y pone trabas a la adopción.

Son decisiones difíciles. Decisiones con las que vamos a convivir el resto de nuestra vida. Sean cuáles sean.
Que otro decida por nosotros nos exime de culpa, de responsabilidad, protege nuestra salud mental. Pero una sociedad madura debe dar la opción a decidir, a equivocarnos, a acarrear con nuestra responsabilidad. No se debe obligar a nadie a ser madre si no lo desea, como no se debe prohibir a nadie que lo sea.

Obligar a escuchar el latido del feto antes de una intervención dolorosa (física y mentalmente), fruto de una decisión complicada es CRUEL. Nadie obliga a un hijo a ver a su padre en el ataúd para poder enterrarlo. Se maquilla a los muertos, se los viste, se dejan expuestos en una sala aparte. Y cada persona decide si quiere recordar a sus seres queridos en vida o despedirse por última vez. Nadie debería manipular o gestionar nuestros sentimientos. Únicos y personales por definición.

Proteger una vida no es simplemente el derecho a nacer, es el derecho a tener una vida digna.







martes, 11 de febrero de 2014

SOLTAR

Admiro profundamente a la gente que puede cerrar puertas fácilmente. Yo soy incapaz.
Me cuesta borrar los números del móvil, de hecho, más de la mitad de mi agenda no sé quien es (o si lo sé no me apetece contactar con ellos), me termino los restos de comida de todos los platos aunque no tenga hambre y nunca tiro nada "por si acaso", preparándome así para un futuro síndrome de Diógenes.
Y, por supuesto, me cuesta eliminar de mi vida a las personas que ya no me quieren allí.

Mi parte racional me dice que hemos cambiado, que ya no compartimos cosas en común o que nunca lo hicimos; me dice que no vale la pena, que sólo me aportaban sufrimiento y malestar; me dice que merezco gente que me quiera, a la que le apetezca estar conmigo porque sí. Pero no puedo.
Me cuesta tanto dejar entrar a alguien en mi vida que es como la marca que deja el agua en la roca, se va labrando poco a poco, despacio, sin prisas. Pasa el tiempo, cambian las mareas, pero la huella sigue ahí. Y cuando la persona que la ha creado se marcha, el vacío que queda es enorme y no se puede llenar.

Supongo que por eso me engancho en relaciones tóxicas, en muestras vacías, en sonrisas falsas.

Pero también creo que el universo te da regalos. A veces. Pocas. Pero ocurre.
Y ocurre sólo cuando llega el momento adecuado, cuando estamos preparados para aceptarlo.

Ahora es uno de esos momentos. Estoy aprendiendo a soltar.
Estoy aprendiendo a soltar y dejar espacio para todo lo que está por llegar.

Suelta!




lunes, 10 de febrero de 2014

MI MUNDO

No tengo muy claro cómo se me ocurrió abrir un blog ni que espero de él.
Para mí es una especie de diario lanzado al aire, donde expreso lo que pasa por mi cabeza, a bocajarro, sin cortarme, simplemente liberar mis pensamientos.
He descubierto que, aunque me alegra que si a alguien le gusta lo que ha leído me deje un comentario, no es ese para nada mi objetivo. De hecho, no me he dado de alta (aún) en ninguna comunidad de bloggers, ni he vinculado el blog a mis perfiles de twitter o facebook, ni tan siquiera he comentado a ningún conocido que escribo. Simplemente no estoy preparada.
De momento sólo escribo para mí, por la catarsis que me supone expresarme sin tapujos.
Sí, es cierto, participo del carnaval de Mother Killer. Porque me apetece. Listos.
No sigo una línea editorial, ni hay continuidad en mis entradas, y seguro que si alguien lee todo el blog encuentra millones de contradicciones. Pero es que así soy yo. Caótica, desordenada, cambiante, ... y esta es mi casa. Mi verdadera casa.
Por eso no invito a nadie (de momento). No estoy preparada para las críticas, para la continuidad, para saber que hay alguien al otro lado, para sentirme observada.
Este es mi rincón privado, por el momento.

viernes, 7 de febrero de 2014

AMOR INCONDICIONAL

Hoy es una de esas efemérides que duelen.
Hoy hace 4 años que nos dejó una de las pocas personas que me quiso siempre, de manera incondicional, sin cuestionarme, sin chantajes, sin negociaciones, simplemente porque sí.

Aún recuerdo sus consejos, sus historias públicas que contaba mil y una veces, algunos de sus secretos que con los años llegué a descubrir. Su "cuando tú llegaste fue... los otros nietos, también claro, se criaron en casa, pero tú, TÚ eras especial".
Siempre he tenido la sensación que a todos nos hacía sentir el más importante de todos, el preferido. Pero lo hacía tan bien que todos nos lo creíamos. Siempre.

Hace 4 años le di un beso en el hospital. Los dos sabíamos de manera instintiva que era el último. "Hasta pronto" nos dijimos. Se fue feliz, con una sonrisa en los labios. Con la satisfacción de dejarnos en buenas manos, de haber sabido crear una familia y haber podido conocer a la nueva generación.

Pero esa familia se rompió. Y yo le necesitaba. Y de alguna manera volvió.

Osito, ¡te pareces tanto a él!. Físicamente muchísimo, pero lo que más llama la atención es tu carácter, Tan y tan similar a él.
Si tu abuelo, su hijo, mi padre, aún estuviera aquí te diría que compartes su espíritu. Él creía en esas cosas, ¿sabes?. Yo no lo tengo tan claro, pero sí que es cierto que cuando estás cerca le siento a él más cerca. Es como si nos uniera un vínculo invisible, una corriente subterránea. Como si la persona que más quise y más me quiso en el mundo hubiera visto mi soledad y hubiera vuelto a hacerme compañía.

4 años. Son muchos años. Demasiados para estar lejos de él. 4 años para seguir echándole de menos.

Et trobo a faltar, iaio.

jueves, 6 de febrero de 2014

SEXO EN JUEVES (III): ¿BAILAMOS?

- ¡Nos hemos dejado el vino!
- ¿Y ahora qué? Es domingo y todo está cerrado.
- Conozco una bodega cerca de aquí, a unos 10 minutos en coche. Voy para allá.
- Te acompaño. ¿Vienes Carlos?
- No, yo me quedo y así ayudo a Ana con el sofrito.
- Ok, hasta ahora.

¡Con el sofrito! Con otra cosa querría yo que me ayudaras... jeje. Ana, ¡por Dios! Pareces una adolescente en celo, céntrate anda.  Pero es ver ese cuerpazo, esos brazos musculados, la piel morena, los labios gruesos, esos dedos ágiles de músico, esa leng...
- ...ica.
- ¿Enggg?
- Que si te importa si pongo música.
- ¿Eh? Sí, sí, claro, tú mismo. 
Ana, pareces idiota. ¿Enggg? ¡Será posible!

En el salón empieza a sonar una música caribeña. ¡Oh, no! ¿No habrá puesto una de esas emisoras latinas que Juan y yo odiamos, verdad?

- Me encanta este ritmo. ¿Bailamos?
Sí, sí, bailar es lo que quiero hacer contigo.... 
- Claro, ¿Por qué no? A ver si así dejo de parecer atontada.

Carlos me agarra de las manos suavemente pero con firmeza. Se nota que sabe lo que hace. Me balancea, me gira, me atrae hacia él. Uhm... noto el calor que desprende su cuerpo. Vuelta y giro. Vaya, me gustaba tenerlo tan cerca, ¿cómo será tenerlo AÚN más cerca?. Me separa y me aleja. Media vuelta. Mi espalda contra su pecho. Siento su aliento cerca de mi cuello. ¡Dios, me estoy poniendo a mil! Pero, niña ¿qué tienes en la cabeza? Giro y bailamos, bailamos. Me atrae hacia él. ¡Un momento! ¿Qué es esto? ¿Puede ser que... ? Demasiado tarde, me vuelve a alejar. Pero....Espalda en su pecho. Acerco mis caderas a las suyas. Vale, no es un error. Sus pantalones están abultados. Tremendamente abultados. Acerca más sus caderas a las mías. Siento su respiración acelerada. Cierro los ojos, voy a guardar ese momento para poder rememorarlo. Se me escapa un tenue gemido...
Parece que estuviera esperando esa señal. Sus labios empiezan a recorrer mi cuello buscando mi boca con ansia. Sus manos levantan mi falda con urgencia mientras yo desato su cinturón. Sin dejar de besarnos, sin apenas mirarnos, vamos entrelazados hacia el sofá. Sus ágiles dedos abren mi cuerpo comprobando que estoy dispuesta y a punto. Sin decir nada, casi sin pedir permiso, me penetra. ¡Madre mía! ¡Ahora entiendo la pasión por los mulatos!. Puesta a cuatro patas me embiste una y otra vez, mientras sus manos no dejan de moverse. ¡La puerta! ¡No hemos cerrado la puerta! Su respiración ahoga mis pensamientos. ¡Vamos Carlos! ¡Ahora no pares!

El orgasmo hace temblar todo mi cuerpo, él sigue un poco más pero enseguida se derrama encima mío. Me limpia con cariño. Nos sonreímos.
No tengo muy claro qué acaba de pasar. Pero, extrañamente, no me arrepiento.

Nos recolocamos la ropa, mirándonos sin hablar. En la emisora siguen poniendo ritmos latinos. Seguimos en silencio.


. ¡Hoooola! Ya estamos aquí
- Huele a quemado. ¿Qué le ha pasado al sofrito?
¡¡¡¡El sofrito!!!!
- Ha sido culpa mía Juan, nos hemos distraido bailando.
- No me extraña, Carlos es un gran bailarín- dice Marta con una sonrisa.
- Sí, lo acabo de descubrir- Digo, mientras recupero el aliento y el rubor se marcha de mis mejillas.


Sexo en jueves es un carnaval organizado por Mother Killer para expresarnos sexualmente.  
Para participar, no tenéis más que enlazar el link de vuestra propuesta en el InLinkz que figurará al final de cada entrada semanal de su blog, poniendo el nombre que queréis que aparezca en la misma (por ejemplo, el nombre de vuestro blog). También podéis enviar una mención a @mother_killer con la etiqueta #SexoenJueves o enviar el enlace a info@motherkiller.com  LOS JUEVES ANTES DE LAS 24:00H.




martes, 4 de febrero de 2014

GUERRAS VIRTUALES

Cada cierto tiempo asisto desde la barrera a encontronazos virtuales.
Supongo que es porque llevo poco tiempo en esto, pero no acabo de entender muy bien qué pasa.


En el mundo y, por extensión, en la red, hay opiniones de todo tipo. Blanco, negro y miles de matices de gris. Parece tan simple como obviar las que no interesan, pero parece que es algo más complejo.

He visto gente ofendida por opiniones distintas a la suya, gente que ataca, gente que defiende. No lo entiendo y no quiero entrar en estas guerras ni por asomo. Si alguien tiene una opinión distinta a la mía expongo mi punto de vista, si se crea un debate que puede ser enriquecedor bienvenido, si no es así, se abandona la discusión. No entiendo quien va más allá.

Una vez leí que un tanto por ciento altísimo de la comunicación se produce por la vía no verbal (creo que el 80%, pero no puedo asegurarlo). Si ya es difícil ponernos en el lugar de otro que no comparte nuestra visión del mundo, ¿qué es lo que ocurre cuando nos falta la parte no verbal?
Si además añadimos que en las redes sociales sólo mostramos la parte de nosotros mismos que QUEREMOS enseñar, que no somos el yo completo, la distorsión es máxima.

Querría insistir sobre este punto, porque me parece importante. Mostramos una parte sesgada de nosotros mismos. Una parte cincelada y presentada en el envoltorio más adecuado. En el blog pensamos y argumentamos sin interrupciones; en twitter hablamos a gritos, rápidamente y sin apenas reflexión; en facebook pensamos más detenidamente pero las ideas son más concentradas, menos argumentadas.
Respecto a esta versión sesgada, sólo hay que observar la cantidad de personas que mantienen 2 o 3 identidades distintas en la red para poder expresar las distintas facetas de su personalidad.
¡Pero si hasta hay un capítulo de Black Mirror dedicado a este tema!


Visto esto y las limitaciones que conlleva vuelvo al principio.
No entiendo estas guerras. Ni las entiendo ni las comparto. Yo no juego.

domingo, 2 de febrero de 2014

UN MUNDO AL REVÉS

Osito es zurdo.
Sí, es pequeño para estar definido, todavía puede cambiar, bla, bla, bla. Pero yo os aseguro que es zurdo.

A veces le observo y me sorprende su visión del mundo, en espejo a la mía. Suele andar al lado contrario de donde yo le espero (lo que me pone nerviosa muchas veces porque tengo que dar la vuelta entera para encontrarle), los objetos de uso común aparecen en el lado contrario cada vez que él los usa y tiene que ponerse los zapatos 2 veces porque casi siempre los cambia de pie.
Gira la llave y las tapas de rosca hacia el lado contrario, sujeta la guitarra al revés y sube las escaleras por donde los demás bajan teniendo que esquivarlos a todos. Mira los cuentos hacia atrás, dibuja de derecha a izquierda y no consigue usar un sacapuntas.

De momento estas cosas son simples curiosidades, pero cada vez me doy más cuenta de las pequeñas dificultades que va a encontrar en su día a día.

Las tijeras, las plumas estilográficas, las reglas, las libretas de espiral, los cuchillos, incluso los coches están pensados y diseñados para diestros. Es cierto que existen variedades para zurdos, pero no siempre va a encontrar allí donde vaya.

En ciertos países todavía se enconde la zurdera y son considerados sucios o malditos. Incluso nuestro lenguaje está lleno de referencias negativas hacía ellos, son los "siniestros", los "maldestres" (patosos en catalán), nadie quiere levantarse con el pie izquierdo y los supersticiosos tiramos la sal sobre el hombro izquierdo para que el diablo no vea lo que hemos hecho.

Va a tener que aprender a funcionar en un mundo que no le entiende, que sigue unos patrones en espejo a los suyos, y que le va a exigir lo mismo que a los demás. Un zurdo en un mundo de diestros. Un osito que ve el mundo al revés.


jueves, 30 de enero de 2014

JUEVES DE SEXO (II): SEXO CON LOS 5 SENTIDOS

Si relacionamos un sentido con el sexo seguramente el primero que nos viene a la cabeza es el tacto, piel contra piel, ¿evidente no?.
Quizás alguien haya pensado en la vista, la industria del porno se nutre de ellos.
Los menos habrán pensado en el gusto u olfato, sabores y olores de sudor compartido.
Pero hay un sentido que quiero reivindicar y es el gran olvidado de los secretos de alcoba: el oído.

No, no me refiero a gemidos o palabras "guarrillas". En mi caso lo que realmente me pone a cien son ciertas canciones. Su calidad musical es, como poco, cuestionable, pero tienen la extraordinaria calidad de subir mi libido y poner a bailar mis caderas.

Hoy confieso los 5 temas que me hacen perder el norte:

1. Fever


2. Kiss
(imposible enlazar el vídeo)


3. Hips don't lie



4. Lady Marmalade



5. After dark



Sexo en jueves es un carnaval organizado por Mother Killer para expresarnos sexualmente.  
Para participar, no tenéis más que enlazar el link de vuestra propuesta en el InLinkz que figurará al final de cada entrada semanal de su blog, poniendo el nombre que queréis que aparezca en la misma (por ejemplo, el nombre de vuestro blog). También podéis enviar una mención a @mother_killer con la etiqueta #SexoenJueves o enviar el enlace a info@motherkiller.com  LOS JUEVES ANTES DE LAS 24:00H.


lunes, 27 de enero de 2014

LOBAS CON PIEL DE CORDERO

Siempre he dicho que no volvería por nada del mundo al instituto.
Como os podéis imaginar, yo no estaba en el grupo de los populares precisamente. Siempre me gustó estudiar, pero como no soy muy lista, no entraba en el grupo de los empollones. Tampoco era friki, ni pringada, ni solitaria, ni... vamos, que yo no era nadie.
Teniendo en cuenta que cada 3 años como máximo me tocaba cambiar de escuela y que siempre he sido tremendamente tímida, para cuando tenía una etiqueta ya me tenía que ir.  Básicamente, yo era invisible.

Guardo buenos recuerdos de esa época, no vayáis a pensar, pero no; no volvería por nada del mundo y me alegro de haberla dejado atrás.

O eso creía yo.


El curso pasado Osezno entró en el cole "de los mayores" y descubrí que yo volvía al instituto.

El primer año fue fácil, todos estábamos asustados "¿dónde he metido a mi hijo?", "¿he acertado?", "y los otros padres ¿cómo son?". Todos andábamos con pies de plomo y nos acercábamos unos a otros con sutileza buscando conocer las reglas del juego.

Pero el segundo año... ¡ay el segundo año!. Las normas ya se han establecido, y si no encajas no encajas morena. Los padres más afines han hecho grupos, obviando a los demás y, por supuesto, a sus hijos.
Los padres no me preocupan. Vamos, no creo que nadie lleve a sus hijos al colegio pensando en hacer nuevos amigos. Pero ¿qué pasa con mis cachorros?.
De golpe aparece el miedo. ¿Si yo no encajo, encajarán ellos? ¿y si no le invitan a las fiestas? ¿y si cambian de parque sin avisar? ¿y si por no verme a mí no nos avisan? Y eso, señores, os aseguro que pasa.

En mi cole hay un grupo de padres (de acueeerdo, más madres que padres) que son los que deciden si el viernes se va al parque o al chiquipark (aunque haga un sol espléndido), qué niños van a venir a merendar a casa y cuáles no, incluso qué extraescolares van a tener éxito.
Esos padres son los populares del instituto, los que llegan al colegio como si fuera suyo y marcan las pautas que los demás deben seguir.
Si con 15 años ya era difícil lograr entrar en su grupo ahora es mucho peor. No sólo deseas con más ganas que nunca el ser aceptado (tus cachorros valen ese esfuerzo y mucho más) sino que la tecnología ha traído una dificultad añadida con la que no contabas: los p#*! grupos de Whatsapp. Ahora puede parecer que te aceptan porque te han incluido en el grupo del cole. Incluso en un grupo más reducido de "amiguitos", pero ¡ay! resulta que estos grupos se van subdividiendo y nadie te avisa y empiezan las quedadas "clandestinas" de padres de las que te enteras cuando tus churumbeles están solos en el parque y no sabes donde se han metido los demás; los disfraces de carnaval en los que todo el grupo va de vaquero y tu hijo de abeja maya; el reparto de entradas para la función de teatro que sus cachorros van a imitar durante 3 días y de la que tu hijo no ha oído hablar.

Y entonces él te mira con sus grandes ojos muy abiertos para preguntarte "mamá, ¿por qué no están aquí mis amigos?" y lo único que puedes contestarle es "no lo sé cielo, pero yo estoy contigo".



lunes, 20 de enero de 2014

MI LACTANCIA (I)

No tengo un buen recuerdo del nacimiento de osezno. Obligada a una cesárea programada, siempre tuve la sensación de que me lo arrancaron antes de tiempo. Hubo muchas cosas que no me gustaron, pero ya hablaré de ello en otro momento.

Llegué a quirófano muerta de miedo. Por la intervención, pero también por todo lo que se me venía encima. ¿Iba a ser buena madre? ¿Sabría cuidarle, protegerle, amarle? Sólo tenía una idea clara, iba a optar por LM.

En mi familia nadie ha dado el pecho, pero estaba convencida, yo iba a ser la excepción. Aunque no iba a ser fácil.

Yo me encontraba totalmente superada por la situación, las visitas, el cansancio. Las enfermeras me decían: si te hubieran operado de una apendicitis estarías descansado, pero ahora todos esperan que te ocupes del pequeño. Recuerda que debes recuperarte pero era imposible. Recibía visitas de las 9 a las 22h de manera ininterrumpida y las noches... las noches eran horribles.

No sólo me visitaban sino que todo el mundo pretendía quedarse allí mientras intentaba dar el pecho. Osezno no se cogía, no buscaba, yo tenía el pezón plano y él no tenía intención de sacarlo. Recuerdo meter el dedo en su boca para guiarle en el movimiento que debía hacer, sus hambre, sus lloros.

Cada vez me sentía peor, superada, agobiada, inútil. Por supuesto todo el mundo opinaba. Cogían mi pecho y lo ponían en su pequeña boquita. O cogían su cabeza y la apretaban contra mí. O simplemente comentaban "este niño no quiere comer, se va a morir (sic)".

Pedí ayuda a las enfermeras: inclínate sobre él, ¿qué haces inclinada?, ponte recta, dale tumbada, de lado, sentada. Este niño está perdiendo mucho peso. ¡Despierta!, tienes que darle de comer. 

Yo lloraba, osezno lloraba , papá oso no dormía y me cogía la mano sin saber qué hacer. Estaba agotada física y ánimicamente.

El mejor consejo me lo dio una amiga por teléfono "¿quieres darle pecho? no te rindas, es muy duro pero vale la pena"

Recuerdo la última noche en el hospital, la única enfermera amable se acercó a mí con una jeringuilla llena de leche de fórmula. Mamá osa, si no lo conseguimos tendrás que dársela y renunciar.  Le besé, lo puse en mi pecho, rodaban las lágrimas por mis mejillas,  pensaba "te sacaron demasiado pronto, ni tú ni yo estábamos preparados", y de golpe noté la mejilla de osezno mojada. ¿Qué es esto?, es blanco. ¡Es leche! Osezno se agarraba al pezón con ansia y del otro goteaba lo que en ese momento me pareció oro líquido. ¡Tenía leche! ¡Mi hijo mamaba! ¡Lo había conseguido!
Mientras la buena enfermera, me abrazaba y se llevaba la jeringuilla decidí que no iba a dejarme influenciar por nadie más.

Mi hijo y yo lo habíamos logrado.




jueves, 16 de enero de 2014

JUEVES DE SEXO

Escribo esta entrada sin saber si me voy a atrever a publicarla.
La gran Mother Killer propone y, aunque me apetece mucho participar del carnaval, no sé si voy a dar la talla. De momento doy rienda suelta a mi imaginación...

- ¿Confías en mí?
- Claro.
De un cajón saca unas cintas de tela, suaves, largas y oscuras. Pone una venda en mis ojos, en silencio, con suavidad. Otra ata mis manos al cabecero de la cama y las restantes sujetan mis tobillos manteniéndome abierta y expectante.
Quizás sea mi imaginación, pero creo sentir su mirada recorriendo mi cuerpo desnudo. La falta de visión incrementa el resto de mis sentidos y me hace sentir extrañamente nerviosa y excitada.
Sus manos apenas rozan mi cuello, mi vientre, mis muslos, mis caderas. Mi piel se eriza bajo su tacto y mi cuerpo se arquea. En ese momento agarra con firmeza mis nalgas y siento la calidez de su aliento en mi sexo. Su lengua explora, busca, desea y yo solo puedo rendirme al placer, sin poder darle nada a cambio excepto el sonido de mis gemidos.
Cuando estoy a punto de explotar se aleja y mete sus fuertes dedos en mi boca. Chupo, lamo con avidez, su sabor, su piel. Deseo su polla, pero no me la dará, aún no. 
Sus dedos mojados juegan con mis pezones y ahí estoy yo, totalmente entregada. Mi cuerpo, con los movimientos limitados, busca su sexo impacientemente. La humedad recorre mis piernas, mi cuerpo ansía el suyo.
De golpe me penetra y al gemir siento su lengua en mi boca. Mi propio sabor, el suyo, el nuestro. 
Desata mis manos que se aferran con fuerza a su culo, apretándolo, más fuerte, más intenso, más profundo.
No sé en que momento ha liberado mis piernas, las cierro con fuerza y le obligo a girar, cabalgo su cuerpo y ahora marco yo el ritmo. Nos movemos sincronizados. Quito la venda de mis ojos, quiero ver su cara al correrse, quiero que vea la mía.
De repente todo acaba. Me tumbo a su lado, relajada y saciada.
- ¿Confías en mí? - susurra.
- Siempre que tú quieras - contesto.



miércoles, 15 de enero de 2014

SEXO DESPUÉS DEL PARTO


Una vez me dijeron “no vuelvas a mirarte desnuda en un espejo si no tienes a tu hijo en brazos”. En ese momento, con una tripa que tenía gravedad propia y saturada de hormonas me reí, hoy he descubierto cuanta verdad tenían.

Al nacer mi primer hijo se me ocurrió mirar mi reflejo en el mismo hospital al salir de la ducha, ¡aún lloro al recordarlo!
Donde antes había una barriga firme y lisa que lucía orgullosa piercing y tatuajes, encontré una bolsa flácida y grande, excesivamente grande. ¿No se suponía que el bebé había salido? ¿Por qué seguía eso ahí?
Y mis pechos, antiguo objeto de deseo, dolían, se habían hinchado y goteaban leche.
Cerré los ojos, “esto pasará, el cuerpo se recupera”. Sí, es cierto. Pero nadie te dice cuánto tiempo va a tardar ni lo extraña que te vas a sentir mientras tanto.

Por suerte las ginecólogas y matronas crearon el concepto “cuarentena”. Teóricamente 40 días en los que te abstienes de tener relaciones sexuales que incluyan penetración. En la práctica, un período indefinido de tiempo en el que no tienes porque justificar tu falta de libido y la mala relación que creas con tu cuerpo (entendido como objeto sexual).

Durante nueve meses has sido la reina, sin preocuparte por lo que comías, sin posibilidad de gimnasio y fueras donde fueras todo el mundo te encontraba preciosa. De golpe, dejas de ser la protagonista, aparece la depresión postparto y no te reconoces en el espejo.

Las noches en vela, los discos y sujetadores de lactancia (diseñados por el mismo creador de las bragas de color carne, concebidos para exterminar a la raza humana) y las sábanas manchadas de leche, babas o mocos tampoco ayudan.

Tu marido lo intenta, te prepara cenas románticas en las que tienes que regar el solomillo con agua con gas (ni alcohol ni excitantes, cosas de la lactancia) y si consigues terminar de cenar sin haberte levantado 5 veces porque el niño llora, tiene (frío/calor/hambre/sueño/ …) o simplemente vas tú a comprobar si respira, caes rendida en el sofá sin ganas de nada.

Él insiste “sigues siendo preciosa cariño”, pero los únicos pantalones que puedes usar son los de premamá y cuando estás en silencio parece que oyes al resto de tu ropa despidiéndose desde el armario.

Por supuesto, como no te sientes atractiva la posibilidad de que alguien te vea desnuda y te encuentre deseable parece una utopía que nunca vas a alcanzar. Recuerdas vagamente que existía una cosa llamada depilación, pero no tienes tiempo para buscar en Google en qué consistía exactamente.

Pero pasa, todo pasa. Llega un día en que tu hijo empieza a dormir, los niveles de hormonas se estabilizan y empiezas a disfrutar de la lactancia. Poco a poco recuperas tu vida y te reconcilias con tu cuerpo y entonces, demostrando tu gran coherencia, decides tener otro hijo.



lunes, 13 de enero de 2014

EMBARAZO Y SEXO



Aprovechando que estas navidades no he tenido tiempo para escribir nada, os dejo un artículo antiguo que publicó Norma Jean Magazine en su semana de la maternidad.


Embarazo y sexo combinan mal, eso es así. El exceso de hormonas nos vuelve primarias y las mujeres (mal que me pese) somos complicadas por definición.

Para hablar de sexo en el embarazo deberíamos partir de la base de que hay dos tipos de mujeres. La A, es decir, la que está en función horno y debería llevar un letrero que anunciara “¡Peligro embarazada! Busco semental” y la B, o la que está en función incubadora y no deja que nadie se le acerque. Es puramente una cuestión hormonal, en mi caso he tenido 2 embarazos, sufriendo en mis propias carnes las 2 versiones.

El embarazo se divide en trimestres, en los que cambia tu cuerpo, tu mente y por supuesto, tu vida sexual.


El primer trimestre es el de las náuseas, vómitos y sobredosis de olores. Parece ser que es un mecanismo de protección del feto para que no se ingieran alimentos que puedan dañarlo. Pero claro, si no soportas el olor a una rica paella valenciana o a unas galletas de chocolate (por poner 2 deliciosos ejemplos) ¿qué creéis que ocurre con el aroma a fluidos seminales?

Este periodo es fantástico para el tipo B, la excusa perfecta para evitar los roces indeseados. “Ay cariño, es que esa colonia me marea” “Cielo, ¿por qué no te duchas antes? (y tú aprovechas para quedarte dormida casualmente) o el peor de todos “Amor, ¿me sujetas el pelo mientras vomito? (si después de esa imagen sigue teniendo ganas, lo siento amigas, estáis jodidas).

Es cierto que no todas las embarazadas se encuentran mal el primer trimestre (como ha sido hasta ahora mi caso), pero la naturaleza nos dota de un sentido del olfato hiperdesarrollado para que podamos seguir usando esa excusa.

El subtipo embarazada A lo tiene más complicado, ya que a ella sí le apetece a pesar de los inconvenientes pero (shhhh, mantened el secreto) existen aromas que no son tan desagradables y tras una buena ducha y un buen enguaje bucal todo vale.


El segundo trimestre es la exaltación de la sexualidad. Las molestias desaparecen y la barriga ya no parece de un atracón de fabada sino que todo el mundo la identifica ya con una embarazada. Es el momento de recibir enhorabuenas de la gente que no se atrevía a decir nada, de que te cedan el asiento en los transportes públicos, te reserven el mejor trozo de tarta, … La princesa del chicle de fresa vamos. Se te ocurren mil posturas, lugares, ideas… (consejo: anótalas, las vas a necesitar más adelante).

La embarazada tipo A se reconoce porque está radiante y pasa el día con las mejillas sonrosadas (si conocéis al marido también lo reconoceréis, suelen adelgazar bastante en esa época). Pero, ¿qué ocurre con la embarazada B?.

También la reconoceréis, es esa que se apunta a clases de preparto, yoga para embarazadas, natación prenatal, macramé o lo que se tercie.  Y su marido no entiende nada, pero nada de nada y se resigna a mirar de reojo el culo de las jovencitas deseables preguntándose si esto va a ser así a partir de ahora.


El tercer trimestre es el del Kamasutra. La barriga ha crecido, ha crecido mucho. Cuesta moverse, hay ardores, reflujo, dolor de espalda y pareces una ballena resoplando.

La embarazada tipo B vuelve a estar encantada, al menos hasta el final del embarazo en el que la ginecóloga le dice “Lo mejor para que salga el niño es el sexo, practícalo mucho. Piensa que después llega la cuarentena y lo vas a echar de menos”. Papá oye estas palabras y, cual perro de Paulov, empieza a salivar. Pero mamá tipo B (sí, a estas alturas sois mamá y papá) empieza a sudar y preguntar “Comer picante también vale, ¿verdad? ¿VERDAD?.

La embarazada A lo intenta, lo intenta mucho. Pero con una barriga XXL dura como una piedra, patadas del bebé porque no está cómodo y, generalmente, algún kilo de más que no hacía ninguna falta, es difícil, muy difícil. Empieza el concurso de posturas, “Manolo, sube la pierna. No, así no. Coge esos cojines, ¿Así?”.

A eso debe sumarse que papá esta acojonado. Lleva 6 meses disfrutando del sexo a tope y ahora tiene tiempo para pensar y empiezan sus dudas “¿No le haré daño al niño?”, “No quiero que lo primero que vea de mí sea el rabo” “¿Y si adelanto el parto sin querer?”


Hasta que llega el día esperado. El bebé nace. La descarga hormonal termina. Y empieza una nueva y más complicada.

Por suerte las ginecólogas inventaron la cuarentena. Aunque eso ya sería otro artículo.